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Museo Guggenheim: revulsivo de Bilbao, cuna de cultura internacional

Jennifer García el 9 de Octubre de 2013, clasificado bajo Reportajes.   Sin Comentarios

Razones para visitar España no nos faltan. A la infinita naturaleza que nos rodea, hay que sumarle la riqueza cultural de nuestros museos. De diferentes características pero de máxima categoría, podemos encontrarlos dedicados desde a productos de la tierra, hasta con obras de reconocimiento y prestigio internacional. Es precisamente lo que ocurre con el Guggenheim de Bilbao, un museo que recientemente ha cumplido los 16 años desde su apertura pero que ha supuesto un auténtico revulsivo para la recuperación turística de la ciudad. Hemos hablado con Marga Meoro, subdirectora de Márketing y Comunicación del museo. Esto ha sido lo que nos ha contado…

Museo Guggenheim

¿Qué diferencia al museo Guggenheim de Bilbao del de Nueva York o Venecia?

Cada museo de la red Guggenheim ofrece una experiencia diferente. El museo Guggenheim Bilbao no tiene nada que ver con un edificio tan clásico como tiene el Guggenheim de Venecia. O con el de Nueva York, que es todo un icono arquitectónico de los años 50. El de Bilbao, que se inauguró en el 1997, fue creado con salas curvilíneas para exhibir obras de gran formato de artistas de nuestro tiempo, totalmente diferentes. En una entrevista realizada recientemente por Vanity Fair a los mejores arquitectos del mundo, decían que era el mejor edificio de los últimos 30 años. A parte de eso, tenemos una media de 5 o 6 exposiciones al año, que muchas de ellas se encuentran en los ránkings de las exposiciones más visitadas según la revista de arte The Art Newspaper. Realmente la visita al museo es una experiencia tanto desde el punto de vista arquitectónico como expositivo e incluso hasta también gastronómico porque el museo cuenta con un restaurante que tiene una Estrella Michelín y otro, el Bistró Guggenheim, que te permite disfrutar también una experiencia gastronómica diferente. Cada uno tiene sus particularidades a pesar de pertenecer a una misma marca.

¿Por qué precisamente se elige Bilbao para poner un nuevo museo de la red Guggenheim?

En los años 80 Bilbao sufre una profunda crisis. Bilbao era una de las ciudades más importantes de España desde principios de siglo y hasta los años 70, tanto por la industria de construcción de barcos como la del acero. Cuando esta industria en los 80 cae, Bilbao tiene que convertirse de una ciudad industrial a una ciudad de servicios. Dentro del Plan General de Regeneración que ponen en marcha las instituciones vascas, se encuentran con una petición de la Red Guggenheim de abrir una sede en Europa. En este sentido, hay una sinergia y se decide apostar por Bilbao y poner todo el peso en la cultura como elemento clave en la regeneración de la ciudad.

Hace 16 años que se puso en funcionamiento este museo, ¿qué ha supuesto para Bilbao y para el País Vasco?

Es el factor clave en la regeneración de Bilbao, y es algo que está aceptado por todos los sectores de la ciudadanía. Ha supuesto un cambio para la ciudad desde todos los puntos de vista: urbanístico, porque a partir de su construcción en el 97, las firmas de arquitectos se establecieron en Bilbao. Tenemos las Torres Isozaki, la Torre de César Pelli, Santiago Calatrava, Norman Foster en el metro. Realmente las grandes firmas mundiales como Moneo están en Bilbao. También cultural porque ha supuesto un revulsivo para la ciudad. Al hilo del Guggenheim hay otras instituciones como el Museo de Bellas Artes; el Chillida-Leku en Donosti o el Centro de Arte Contemporáneo de Vitoria. Que una ciudad de 300.000 habitantes pueda tener exposiciones que sólo se pueden visitar en la Royal Academy o en el Hermitage de San Petersburgo, es una oportunidad única desde el punto de vista cultural. Económico porque supone más de 1.500 millones para las haciendas vascas. Además se generan una media de 4.500 empleos al año y atrae alrededor de un millón de visitantes al año, de los cuales aproximadamente el 70% son extranjeros. Y esto no había ocurrido nunca en Bilbao antes de la apertura del Guggenheim. El cambio es global y a todos esos niveles: urbanístico, económico, cultural y social.

En SelectaHotels hemos detectado que cada vez se hacen más viajes familiares. Cuando unos padres van de vacaciones con sus hijos y deciden visitar el Guggenheim, ¿qué pueden encontrar ahí los más pequeños?

El museo tiene una apuesta desde su inicio dentro de su misión de acercar el arte contemporáneo a la sociedad. Tiene una función didáctica de la que se ocupa el departamento de educación, generando actividades que acercan el arte y que enseñan a las nuevas generaciones a aproximarse de una manera adecuada al arte contemporáneo. Hay actividades muy novedosas como el programa Baby Art, que es para bebés. Las madres vienen con sus bebés y realizan actividades artísticas en el museo. Hay otras actividades como el Córner del Arte, que te permiten venir en familia al museo. Así mientras los mayores lo visitan, a los niños se les aproxima al arte pero mediante el juego. También tenemos talleres durante todo el año para niños que les acercan tanto a las colecciones temporales como a la propia del museo. Permanentemente, las familias tienen esa posibilidad didáctica de traer y vivir el museo con los más pequeños.

Los amantes del arte, tienen la posibilidad de hacerse Amigos del Museo. ¿Qué ventajas tienen aquellos que pertenecen a este club?

Es un programa muy interesante porque te permite estar vinculado al museo durante todo el año. No sólo supone la entrada gratuita al museo, sino muchísimo más: tienes la oportunidad de hacer viajes exclusivos donde se visitan ciudades como Jerusalén y Barcelona, pero siempre desde un punto de vista cultural, con visitas a galerías de coleccionistas, museos que realmente abren para los Amigos del Museo. También tienen la posibilidad de tener descuentos en todas las actividades que realiza la instalación. Son actividades exclusivas para ellos y que no se pueden realizar si no eres amigo. Hay visitas a los museos con los comisarios y los precios son bastante competitivos. Desde 20 € para estudiantes y jubilados, hasta la tarifa normal para el resto de visitantes desde 30€ anuales. Realmente es una posibilidad de estar vinculado al museo desde muchos puntos de vista. Es un programa  potente al que hoy pertenecen más de 16.000 amigos, uno de los más numerosos de los que existe en los museos a nivel de Europa.

Acaba de estrenarse la exposición de Antoni Tàpies, ¿qué se va a poder ver de su producción en el Guggenheim?

Es una exposición de cerca de 90 obras, que supone la primera revisión completa de objetos del artista. No hay pintura. Las exposiciones que se están haciendo de  retrospectiva de Tàpies con motivo del aniversario, son exposiciones de pintura en Barcelona. Sin embargo, nosotros hemos querido revisar una parte de la  producción de este artista que quizás no ha tenido la atención suficiente hasta el momento. Por eso se reúnen desde los primeros objetos que creó hasta la  última escultura que hizo el artista. Es una nueva lectura de Antoni Tàpies que estará desde el 4 de octubre hasta el 19 de enero. Esto también convive hasta final de año con  otras exposiciones de tres artistas vascos que tienen desde hace más de una década bastante proyección internacional. Garmendia, Maneros Zabala y Salaberría, tienen una  exposición llamada “Proceso y Método”, desde el 31 de octubre hasta el 26 de noviembre. Tenemos todavía tres exposiciones por delante en lo que queda de otoño, y es una  muy buena oportunidad de visitar el museo de una forma diferente e incluso para quien haya venido este año.

Echando una vista al pasado, de todas las exposiciones que ha acogido el Guggenheim, ¿con cuál os habéis sorprendido más por su gran acogida?

Concretamente de las exposiciones de los últimos años me quedaría, tanto por calidad como por acogida, con David Hopney, que es la que venía de la Royal Academy y que el museo acogió durante los meses de verano. Gracias a ella y a pesar de la crisis, el museo registró el mayor número de visitantes durante el verano desde la inauguración. Realmente es una exposición que tenía una calidad increíble gracias a la producción de paisajes de este artista ya consolidado en la historia del arte. Nos quedamos con muchas cosas, la calidad del propio artista y la excelente crítica tanto de los medios como del público.

Por último, ¿quiere destacar algo?

Decir que el museo es una experiencia cada vez que lo visitas. Aunque los visites muchas veces y en años seguidos, nunca dejará de sorprender. Al año tenemos cinco exposiciones que muchas veces es imposible visitarlas si no te vas fuera, al extranjero, por lo que es una oportunidad tenerlas en Bilbao. Le diría a la gente que esté atenta a la programación del museo, porque siempre es una buena oportunidad venir y aprovechar para descubrir la propuesta gastronómica del museo. Hay unas visitas, que se llaman “Experiencia Guggenheim” que te enseñan todo el edificio de una forma distinta. Hay multitud de posibilidades de disfrutar el edificio y de vivir una auténtica experiencia.

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