Soy parte de una antigua casa del siglo XVI, mandada construir entre 1485 y 1510 por Juan de Vargas, un caballero de cuantía originario de Villanueva de los Infantes. Mis actuales propietarios me adquirieron en 2003 y acometieron una ingente labor de restauración hasta hacer de mí un singular alojamiento con encanto en el que la tradición, el arte y la modernidad conviven para ponerse al servicio de quienes me visitan.
Estoy situada en el número 3 de la calle Cervantes, en el entro histórico de Villanueva de los Infantes, capital del antiguo y conocido Campo de Montiel (El Quijote, cap. II, 1ª parte). Se trata de una calle en la que abundan las casas señoriales y cuyo carácter peatonal permite a quienes me visitan disfrutar de la paz de una calle sin ruidos en la que casi se pueden tocar los murmullos del silencio.
Desde mis balcones se puede admirar la bella armonía del conjunto arquitectónico de la Plaza Mayor, presidida por la espectacularidad imponente de la Iglesia de San Andrés.